jueves, 1 de noviembre de 2018

52 retos 11. Obsesión



¿Estás segura de que quieres hacer esto de nuevo? 
—Se removió el cabello mientras miraba el suelo. Y cuando encontró las palabras perfectas, lo miró a los ojos—. Nunca me sentí más segura en mi vida.
Si vuelves y quieres algo nuevamente, no estaré.
Estás enamorado de mí. Y obsesionado —se expresó con tono irónico—. Por supuesto que estarás.

Tres años después.

jueves, 25 de octubre de 2018

52 Retos | 10. Windows


Oliver yacía acostado sobre su cama con las cobijas que cubrían solo la mitad de su cuerpo. A pesar de lo oscura que estaba la habitación, se podía distinguir sobre la mesa de noche un pequeño aparato plástico que funcionaba como alarma, un libro marcado en la última página que había leído y una lámpara que tenía una pantalla de color amarillento, la cual manifestaba sus años de antigüedad. La ampolleta estaba parpadeando, como si Oliver la hubiera apagado y dormido hace menos de medio minuto, lo cual era totalmente erróneo. 

El muchacho de diecisiete años se había dormido a las diez de la noche, luego de haber terminado de estudiar para la prueba que rendiría al día siguiente. El despertador marcaba las 5:59 de la madrugada y Oliver no mostraba señales de querer despertar. Nunca. Parecía que ni siquiera estaba respirando. 

Cinco minutos después, su cuerpo comenzó a temblar y, de pronto, la ventana se abrió tan fuerte que pudo haber despertado a todos los integrantes que habitaban aquella casa; pero no fue así. Solo Oliver abrió los ojos e intentó sentarse sobre la cama. Fue imposible. Algo lo atraía a su colchón, algo que no lo dejaba moverse ni un segundo. Al fin pareció respirar. Movió sus ojos en busca de algo que le permitiera entender qué era lo que estaba sucediendo, sin embargo, todo parecía tal cual como siempre. 

¿Qué era aquello que estaba pasando y por qué no podía mover ninguna parte de su cuerpo? 

Cerró los ojos y los apretó muy fuerte. Si aquello era una pesadilla, entonces nada malo podría pasarle. Volvió a abrirlos e intentó mover su cuerpo para sentarse. Falló otra vez. Repitió el procedimiento una y otra vez, hasta que ya no pudo ni siquiera pensar en moverse. Sus neuronas habían dejado de hacer sinapsis, pero no podía permitir que algo así lo mantuviera ahí, de esa manera. 

De pronto, también dejaron de funcionar sus pulmones, dejó de respirar y su rostro se volvió morado al poco tiempo. Las paredes, por su parte, comenzaron a cerrarse lentamente. Se acercaban a él con la intención de aplastarlo, de empeorar su situación. Destellos de luz comenzaron a aparecer por toda la habitación y una especie de escarabajo gigante lo miraba fijamente desde el techo. La mirada de los negros y grandes ojos de ese bicho clavaban con intensidad los de Oliver, quien no podía defenderse, correr, gritar, ni respirar. 

¡Respirar! Gritó alguien muy a lo lejos. El muchacho no tenía cómo saber quién le gritaría semejante cosa. No había nadie más en la habitación… nadie más que pudiera hablar. 

Parecía que hubieran pasado treinta minutos desde que todo comenzó, pero no, solo había sido un minuto. 

Oliver hizo un esfuerzo más y cerró los ojos. Los mantuvo ahí un momento y un grito comenzó a dañar su oído. Mismo grito que apareció cuando una silueta intentó traspasar la pared derecha y la dejó marcada. El muchacho no podía gritar, no tenía manera de expresarse ni de llamar a alguien. Todas sus habiliades se habían bloqueado, excepto su visión.

De pronto, todo lo que había sucedido se borraba; se difumigaba entre las cortinas y la ventana que, misteriosamente, permanecía abierta. Entonces, Oliver logró sentarse sobre la cama mientras gritaba más fuerte de lo que escuchaba. Abrió los ojos y se encontró, por fin, con la realidad. Su respiración estaba agitada y sus manos temblaban. 

—Es la cuarta noche… —murmuró entre sollozos, mientras se dedicaba a mirar la ventana abierta.

martes, 23 de octubre de 2018

Dificultades: menos productividad, menos creatividad


Qué difícil se me está haciendo despertarme en la mañana. Estuve, más o menos, un mes despertánome a las 5 de la mañana como un método de experimentación para aumentar mi productividad y mejorar mi estilo de vida. Todo iba bien, más que bien, de hecho, hasta que un día un resfriado me atacó. Sí, comencé a tener gripe y, a pesar de que esta no duró mucho (a lo más fueron cuatro días; solía enfermarme por más de una semana), igualmente se descordinó todo mi horario de dormir, despertar, desayunar, estudiar, comer, etc. Todos los horarios que ya había logrado tener se fueron más allá de la punta del cerro, hahah. 

jueves, 18 de octubre de 2018

sábado, 13 de octubre de 2018

Reseña | La soledad de los números primos - Paolo Giordano




La soledad de los números primos
Paolo Giordano
2010
Italiano
Leído en español
288 páginas
Salamandra
Literatura Contemporánea
«En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»
Esta bella metáfora es la clave de la dolorosa y conmovedora historia de Alice y Mattia. Una mañana fría, de niebla espesa, Alice sufre un grave accidente de esquí. Si la firmeza y madurez con que este joven autor desarrolla el tono narrativo impresiona y sorprende, no menos admirable es su valor para asomarse sin complejos, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.

sábado, 6 de octubre de 2018

Reseña | Amarse con los ojos abiertos - Jorge Bucay & Silvia Salinas


Amarse con los ojos abiertos
Jorge Bucay & Silvia Salinas
Español
192 páginas
RBA Libros
2012



Un extraño error originado por un servidor de correo electrónico provoca el encuentro entre un hombre y una mujer. Roberto, un soltero bastante mujeriego y algo cansado de su vida rutinaria, se ve envuelto, de forma misteriosa, en el intercambio de mensajes entre dos psicólogos que hablan sobre el amor y la pareja. Poco a poco, Roberto se sentirá cada vez más atraído por la historia y querrá participar en ella, lo que dará lugar a una situación fascinante que culminará en un final totalmente inesperado.

miércoles, 3 de octubre de 2018

MI MIEDO POR LAS RESEÑAS DE LIBROS


Estoy muy enferma, llevo más o menos tres días con reposo y nada que se va la enfermedad, hahah. Hoy he decidido venir al blog y hablar de este tema que está complicando mi mente. Estuve pensando mucho tiempo en que me dan miedo las reseñas de libros y hasta hace unos días no sabía el motivo. Así que el propósito de este post es hablarles sobre el miedo a las reseñas de libros desde dos puntos de vista.

En primer lugar, al leer las reseñas de libros muero de miedo porque siento que me harán spoilers. A pesar de que no soy una persona muy complicada al momento de escuchar por ahí un spoiler, prefiero no saberlos. ¿Me explico? No me molesta si a alguien se le sale uno, pero ir a leer una reseña me hace sentir que voy directo a buscar los spoilers.

Sé, perfectamente, que estoy equivocada. Sé que lo estoy porque los blogs que tratan este tema tratan de cuidar mucho el no hacer spoilers. Sé, también, que sigo a los blogs correctos, sin embargo, muero de miedo abrir un artículo de uno de esos blogs y terminar triste. Quiero decir que voy a dejar ese miedo de lado y comenzaré a leer las reseñas que me aparezcan en el inicio de blogger.

En segundo lugar, al escribir las reseñas de libros muero de miedo porque siento que no sirvo para dar una opinión literaria, a pesar de que he leído bastante y que estudio algo muy relacionado a la literatura. ¿Cuál es mi problema entonces? Creo que simplemente me cuesta dar a entender mi punto de vista de algo. Me enredo y cuando quiero decir que algo me gusta o no se me pierden todas las palabras en mi cerebro. Tengo muchas ganas de realizar reseñas y hablar más de libros que voy leyendo porque, aunque me cueste creerlo, estoy demasiado enamorada de los libros. ¿Es normal? Ah, hahah. Voy a intentar dar mi opinión sobre libros, series, películas, doramas, documentales, podcasts, etc.

¿Qué piensan ustedes de las reseñas en general (de cualquier tema)?